Mr. Nobody (2009)

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A veces uno no es consciente de que cualquier decisión que se toma en esta vida, por pequeña que sea, puede alterar significativamente el destino.  ¿He elegido el camino correcto? ¿Puedo retroceder y cambiar mi elección? ¿Qué vida tendría si hubiese optado por la otra vía? ¿Qué hice para merecer lo que me está ocurriendo? Son algunas de las preguntas existenciales que normalmente uno se plantea y trae a la palestra, de forma magistral, el belga Jaco Van Dormael en el drama de ciencia ficción Mr. Nobody.

La película comienza con Nemo Nobody (Jared Leto bajo un extraordinario maquillaje de anciano)  en su cumpleaños 118 en el año 2092.   Sorprendido por el estado físico en que se encuentra,  insiste en tener sólo 34 años, por lo que se grita a sí mismo “¡Tengo que despertarme!”.  Tras esa secuencia, Nemo “despierta” siendo mucho más joven, casado y con hijos. Sin embargo,  se ve algo confundido al llamar a su hijo por un nombre diferente.  En la secuencia siguiente, vuelve a despertar,  otra vez con 34 años, pero con diferente corte de pelo, esposa y familia, es decir, con otra vida.

La historia de Nemo transcurre así, secuencia tras secuencia, volviendo al futurista mundo donde pasa sus últimos días, para luego recordar diferentes versiones de su niñez, adolescencia y adultez,  cada uno con sus particulares acontecimientos y finales. Nemo recuerda que ha muerto de tres formas diferentes, que ha tenido tres esposas y con todas conoció el éxito y el fracaso:  Anna (Diane Kruger), el amor de su vida;  Elise (con una increíble Sarah Polley), en una dolorosa y neurótica segunda opción; y Jean (Linh-Dan Phan), elección calculada fríamente, sin amor, pero gran éxito en el plano material.

El recuerda todas estas diferentes versiones de los mismos eventos.  ¿Cuál es la realidad verdadera? ¿En qué espacio temporal está ocurriendo la vida de Nemo?  ¿Es la imaginación de un hombre senil?  ¿O tiene la habilidad de moverse a través del tiempo para explorar todas las opciones posibles?

Las ideas, a medida que transcurren las secuencias, se van mezclando,  dejando una historia increíblemente compleja (para algunos confusa) y surrealista.  El director belga, quien además estuvo a cargo del guión, utiliza las todas las libertades que permite el cine para poner  en práctica diferentes teorías y crear diferentes realidades.   Así es como Mr. Nobody cuenta con dramas amorosos, desastres y accidentes espectaculares, y también con análisis filosóficos y científicos, como la “Superstición de la paloma”, el “Efecto mariposa” y la “Teoría de las cuerdas”.

Jared Leto también destaca al representar diferentes versiones de sí mismo en cada escenario alternativo de la vida de Nemo, siendo la más sobresaliente su interpretación como anciano en el futuro. Con movimientos temblorosos y una irreconocible voz raspada, le da credibilidad a un personaje confundido en un comienzo, puesto que intenta recordar quién es,  para después dar paso a un viejo enérgico y seguro, a pesar de estar quemando los últimos cartuchos de su larga y multifacética vida.

Mr. Nobody es una ambiciosa, densa y compleja historia sobre el gran poder que tiene la imaginación para recordar lo que no vivimos, y pensar una y otra vez lo que deparaba el camino no elegido en la encrucijada de la vida.

Su larga duración de dos horas y 37 minutos, sumado a su narración no lineal, puede ser un factor en contra para los más distraídos.  La concentración es fundamental para no perder detalle y tratar de comprender el entramado de una película que entró de lleno a la categoría de culto.

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